Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
Otro gran exponente de la fantasía animal, quizá en las antípodas mismas de El viento en los sauces: donde en aquel libro el imaginario y los afectos y efectos eran acogedores y dulcemente etéreos debido a la humanización de los protagonistas, aquí nos adentramos de lleno en una recreación de la vida conejil que no pretende suavizar las penurias de una existencia feral.
Como señala el autor en su nota introductoria, hubo de documentarse para determinadas prácticas y costumbres de los conejos como especie animal, lo que se traduce en la obra en una meticulosa descripción de actos y costumbres reales de estas criaturas. Sin embargo, esto no es un tratado de fauna, sino una novela, así que naturalmente también puede encontrarse un tratamiento ficcional y estilizado de estos gestos. Esto se ve expresado ante todo en la conciencia existencial de los conejos protagonistas y del enorme peso que la narración le asigna a su urgencia al momento de cumplir con sus necesidades vitales esenciales, desde alimentarse, crear madrigueras o asegurar la prosperidad de su comunidad a través de la adquisición de hembras para reproducirse.
Ahora, esta ya no es solo una novela alegórica, sino también una propiamente de fantasía, pues su autor no se limita tan solo a recrear las costumbres de estos animales, sino también a crearles su propia mitología. Así es: ¡una mitopoética conejil!
Este me ha parecido el aspecto más interesante de una obra de por sí fascinante y muy bien escrita y descrita (¡cuánto vocabulario específico de flora!). Tenemos principalmente una figura divina en Firth, expresada a través del sol, y a un héroe mítico en el conejo El-ahrairah, que encarnaría aquí el arquetipo del embaucador/pillo. Muchas de las historias incrustadas en la novela, y que normalmente son narradas como tales por conejos bardos, cuentan las diversas peripecias de El-ahrairah para burlar los límites impuestos por Firth y proteger o ampliar la seguridad o beneficios para la raza conejil. Estas historias son una delicia en sí mismas, con un sutil cambio de tono para ajustarse al acento de antaño, y con estructuras que bien podrían ser analizadas por famosos estudios narratológicos dedicados a relatos preliterarios.
El elenco de personajes míticos se completa además, entre otros, con la figura del Conejo Negro de Inlé, que representa y expresa la Muerte para los conejos. La historia que narra cómo El-ahrairah se enfrenta a él, en particular, es una maravilla en tensión y atmósfera, lo que además consigue transmitir su sensación ominosa de los pobres conejos personajes que la oyen a nosotros, los lectores. Por supuesto, como cabría de esperar, el Conejo Negro de Inlé tendrá también su aparición en la novela misma, pero de formas mucho menos siniestras.
Otro aspecto que me ha gustado mucho de esta obra es que, además de esta filiación con textos de raíz primaria en su trabajo mitopoético, se puede leer también como una suerte de fantasía tradicional de aventuras, solo que con conejos. Sus personajes principales abordan todos figuras arquetípicas bastante definidas: Avellano, el protagonista, es el héroe balanceado; Quinto, el vidente medio trastornado; Pelucón, el guerrero de enorme resistencia y coraje; Vulneraria, el despiadado antagonista, y así. Por supuesto, su misión no es salvar el mundo, sino su propio mundo, que es básicamente la nueva comunidad que establecen. Y, más aún, reforzarlo. Así, el propósito más importante de nuestros protagonistas se vuelve conseguir hembras para asegurar su continuidad, lo que los lleva a diferentes conflictos con otras dos comunidades, ambas fabulosamente retratadas en sus anómalas dinámicas viciadas.
Ya sea como ficcionalización de la vida de un grupo de humildes conejos, como fantasía animal propiamente mitopoética o como “mera” novela de aventuras, La colina de Watership se yergue como una gran obra, que merece toda su fama de clásico contemporáneo y, por cierto, su estupenda y macabra adaptación animada.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 14 de enero de 2025, en el siguiente enlace.