Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
El hombre que hablaba serpiente (2007) es una novela de formación que nos cuenta la vida de Leemet, el último descendiente de una comunidad cazadora-recolectora de Estonia que puede comunicarse en serpéntico, la lengua de las serpientes. Desde su infancia hasta su vejez, conoceremos todo tipo de aventuras y penurias de Leemet junto a su familia, la comunidad y otras criaturas del bosque, así como sus tensos encuentros con la “civilización” cristianizada, representada en un pueblo aledaño.
Es una novela fascinante por muchas razones. Una de ellas es la variedad de tonos narrativos. Al principio, predomina la aventura, el humor y descubrimiento, que permean la formación de Leemet en las tradiciones de su gente. Pero luego, a medida que su comunidad entra en decadencia cuando el joven crece, el tono va mudando a la tragedia.
Como novela de Fantasía, vemos que el autor se basó en la tradición folclórica y mitológica de Estonia para la creación de elementos de la comunidad de Leemet. Pero lo más importante es la discusión ideológica que, desde la fantasía, se plasma en la obra.
Esta es una historia de dos mundos enfrentados: la tradición menguante y el progreso devorador. Pero la obra no idealiza una para demonizar la otra. Más bien, se atreve a criticar la superchería y la violencia del prejuicio en ambos mundos. Así como los pueblerinos atacan las serpientes (seres parlantes y conscientes) por creerlas esbirros del demonio, el chamán de la comunidad pretende asesinar a una muchacha para aplacar a dioses inexistentes. Solo el serpéntico es hermoso y real.
En medio de estas tensiones, Leemet termina como un último y estéril baluarte de su gente. Parafraseando el título de una obra de Bodoc, aquí vemos cómo el elegido, el que habla serpéntico, se queda en su soledad. Y nosotros sufrimos su desamparo, luego de acompañarlo en tantas tropelías por los bosques, el pueblo y su vida entera.
En suma, es una novela hermosa y triste, a la que quizá solo le reprocharía el registro excesivamente coloquial, con españoladas varias. No sé si eso será responsabilidad de la traductora o si ya se apreciaba en el original. Como sea, es una historia muy recomendable, y (spoiler) curiosamente eucatastrófica en su final.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 8 de enero de 2024, en el siguiente enlace.