«El miedo a los bárbaros», de Tzvetan Todorov

3–4 minutos

A Todorov lo conocía a partir de su Introducción a la literatura fantástica, obra teórica de cabecera en estudios de ficción no mimética y una de la que, en lo personal, he estado más que harta desde hace varios años. ¿Por qué? No se trata de un mal trabajo; al contrario. Aunque se puede estar en desacuerdo con variadas impresiones del autor, creo que hace alcances muy pertinentes y sus análisis son adecuados en general. Adicionalmente, es insoslayable su posición como obra emblema en este tipo de estudios sobre lo fantástico. ¿Cuál es el problema entonces? Precisamente ese, y no es culpa del propio Todorov: ser ante todo un libro teórico sobre lo fantástico, y responsable indirecto de que medio mundo académico hispano asocie el término “fantástico” con narraciones de la incertidumbre en lugar de hacerlo con obras que lo merecerían más, como las que nosotros podríamos considerar de Fantasía, a las que se les ha orillado al rótulo de «maravilloso», con una gran carga despectiva en la academia.

Ha sido horriblemente cansino y desolador, a lo largo de todos estos años, tener que explicar qué es la Fantasía y en qué se diferencia de lo fantástico, solo para encontrarme expresiones de recelo o de asco. Y este texto solía salir al baile en la boca de mis adversarios. Este texto y los herederos (por diálogo o discusión) del estudio del fantástico: Roas, Campra, etcétera. Toda esa gente.

En fin: con esos injustos antecedentes, el pobre Todorov había quedado cancelado de mi vida hasta que vi a una persona a quien admiro, AlbertoVenegas, formado en Historia, un hombre culto y sensato que hoy se dedica a investigar los entrecruces entre memoria histórica y videojuego, hablar del autor. Fue ahí cuando descubrí recién que Todorov tenía un sinfín de publicaciones alejadas de la teoría literaria y más cercanas, justamente, a la historia, la sociología o simplemente al ensayo en torno al arte. Animada por las palabras de Alberto (a quien recomiendo seguirlo en Twitter por su excelente contenido sobre libros, historia y videojuegos), me compré a ciegas este libro y me gustó muchísimo. 

A través de un meticuloso rastreo de las primeras connotaciones de lo bárbaro y lo civilizado en los siglos, Todorov va explorando poco a poco cómo y por qué codificamos al otro como tal, hasta desembocar en las tensiones actuales entre oriente y occidente. Me gustó mucho la erudición y claridad del autor; tratándose de temas y conflictos de los que tenía un conocimiento muy superficial, se me hizo sencillo seguir las ideas y razonamientos de Todorov, que me parecieron bastante interesantes. También disfruté sus enérgicas críticas a otros autores o publicaciones destacadas, a mi juicio muy bien argumentadas.

Curiosamente, y pese al enfoque europeo de la obra, resultó esta una lectura contingente en relación con lo que estaba viviendo Chile, sobre todo en el aspecto de la deshumanización del otro y la retórica de la justificación de torturas, lo que me hace pensar una vez más que la contingencia explícita en sí no es necesaria: basta un buen texto y una cabeza dispuesta a pensar lo que lee y a tender por su cuenta nexos entre lo que expresa y lo que se está viviendo.

Con esto, espero mucho poder continuar con las lecturas del resto de la obra de Todorov. Por lo pronto, me ha gustado mucho más su trabajo ensayístico que el derechamente teórico-literario, así que quedé muy agradecida con Alberto por habérmelo descubierto en esta otra faceta.

Paula Rivera Donoso
Escritora de fantasía. Doctora (c) en Literatura.

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