«Golpe de luz», de Rita Bullwinkel

3–4 minutos

Aunque parezca extraño, desde hace mucho tiempo que me atrae el boxeo, o más bien una abstracción de esta actividad que trasciende su naturaleza de deporte de contacto y de su subcultura real. No sabría decir qué me atrae exactamente de la idea de contar con un espacio en el que se valida y espera golpear y evitar ser golpeada, pero quizá tenga que ver con el rigor del entrenamiento, la soledad de la actividad y la sensación de llevar algo tan íntimo como el propio cuerpo a un límite honesto ante otra persona en tus mismas condiciones. Quizá pueda relacionarse también con mi propia imposibilidad de haberme dedicado a un deporte así: soy muy débil físicamente, peligrosamente miope y mis intereses artísticos e intelectuales me previenen de exponerme a un ejercicio que pueda dañar mi capacidad cognitiva.

Así que todo este interés se queda en la abstracción, como he dicho al inicio. Y una abstracción interesante es la que nos provee la ficción. En este caso, no solo me atrajo que esta fuese una novela enmarcada en el boxeo (aunque, como veremos más adelante, no necesariamente, o no solo, sobre boxear en sí), sino también que fuese una novela con protagonistas boxeadoras.

En concreto, la obra se estructura en torno a un torneo de boxeo femenino juvenil. Cada capítulo corresponde a una contienda, y en ellas, además de enterarnos del progreso del combate, conocemos el pasado y el mundo interior de cada personaje enfrentado, y cómo leen y lidian con su adversaria de turno. Por supuesto, se podría decir que la prosa misma en ocasiones adquiere la cualidad de golpes y fintas, extendiéndose o replegándose según el pasaje, e impactando o pasando por alto nuestro músculo de conmoción lectora. Una forma tan sencilla y a la vez ocurrente funciona muy bien para el contexto, que se desenvuelve como una narrativa que me pareció sorprendentemente intimista y melancólica para su trasfondo inmediato.

Cada chica tiene el peso de su joven vida a cuestas; cada chica es lo máximo que puede ser en aquellos momentos de su vida en tales combates. Se da a entender que, pese a la pompa exterior, en realidad este torneo no le importa a casi nadie que no sean ellas, y que lo que se están jugando entre trompadas es algo muchísimo más valioso que la mera victoria. Hay una delicadeza particular en la narración al momento de develar la fragilidad y furia de ser una mujer adolescente, y la complejidad insospechada que una joven puede acarrear consigo, tanto desde episodios ínfimos como desde tragedias.

La obra no cae en estereotipos que podríamos asociar a boxeadoras y presenta una galería de chicas de perfiles diferentes, aunque en ocasiones algunas llegaban a imponerse en individualidad a otras. Más interesante aún me pareció las prolepsis narrativas para dejarnos claro que ninguna de ellas iba a sobresalir demasiado en el ámbito y que muchas irían a vivir sus vidas adultas desde otras labores, a veces sin siquiera recordar bien lo que vivieron aquel día: no es esta una historia de formación de deportistas, sino de chicas que apostaron mucho de su intensidad y valor presentes al boxeo, y a las que luego la vida llevó por otros derroteros, en el sentido más literal de la expresión “sin pena ni gloria”.

Me ha parecido una obra muy curiosa y que me ha recordado a mi propia juventud, en la que otras actividades eran mi propio duelo de boxeo, con otra clase de golpes y fintas, de soledades y desprecios. Y, por supuesto, con más derrotas que triunfos.

Si aún recuerdas con nitidez la muchacha que fuiste a partir de un único momento decisivo de esa etapa, que ahora puedes apreciar con una mezcla de calidez y candor ante la intensidad pura de tu vida ardiendo ante tus ojos, quizá te interesará este libro.

Paula Rivera Donoso
Escritora de fantasía. Doctora (c) en Literatura.

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