Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
Este cuento conforma una plaquette que anuncia un proyecto futuro de fantasía animal. Su autor es mi editor en Imaginistas, quien gentilmente me lo trajo como regalo. Fuera de esa cercanía personal, este fue un relato que me gustó mucho por su propuesta de imaginario, en un año en que, como se puede ver en esta lista, leí mucho precisamente de fantasía animal.
Esta obra se focaliza en las penurias de la dura vida de un solitario ñandú macho de la Patagonia en su misión de empollar y cuidar su huevo bajo el legado de sus ancestros, que lee en las nubes del cielo. Donald me comentó que leyó La colina de Watership tras escribir esta obra, lo que resulta muy interesante porque comparte con esta novela la intención de recrear las ordalías animales con toda su profundidad existencial.
Algunas particularidades de esta historia se relacionan con la presión atávica de esta misión, que ha emprendido por mucho tiempo su especie, y por el temor innato a que el huevo o la cría resulten malogrados («no normativos»). Curiosamente, dos lastres rumiantes que podríamos asociar plenamente con la experiencia humana de la maternidad y la paternidad, y que quizá la distancia del imaginario animal humanizado nos ayudan a procesar mejor de manera vicaria.
Otro aspecto llamativo de la narración es la sensación de angustia constante, retratada con un esmero casi naturalista en el hambre, la soledad y el pánico del pobre ñandú. El contrapeso recae sobre la misteriosa figura del Compañero, un ñandú legendario que se la aparece a nuestro sufrido protagonista y que parece ser en sí mismo una figura queer, así como otro ñandú, el «vecino», que se vuelve otra especie de acompañante, mucho más íntima y entrañable.
Como es de esperar, este cuento no es una historia feliz, pero igualmente entrega consuelo a través de la identificación con la noble odisea del ñandú protagónico. Por lo pronto, quedo muy a la espera de releer el cuento ya en la antología de fantasía animal que Donald estará eventualmente por publicar, para apreciarlo ahora en un contexto mayor.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 14 de enero de 2025, en el siguiente enlace.