Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
Suelo ser muy cautelosa al momento de escribir sobre obras de fantasía chilena que discurren por campos culturales más cercanos al género (a diferencia de la obra de Barrientos Bradasic) por razones que, supongo, ya no es necesario comentar aquí ni en ninguna parte. Últimamente, por razones también ya intuibles, he estado poco a poco animándome a hacerlo, en buena parte porque al fin han ido publicándose obras locales que me han llamado la atención como trabajos de fantasía, como autora y, sobre todo, como lectora e investigadora.
En el complicado contexto de aquilatar una obra que comparte campo cultural inmediato contigo, cuando tú eres una persona muy celosa de lo que amas e implacable con los advenedizos que se pasean dos, cinco, diez años en esta literatura y luego se aburren y dejan todo hecho patas arriba, es que inserto este comentario a esta novela breve de TopoPanda (seudónimo de Nataschia Navarro Macker, autore no binarie).
Lo primero que quiero destacar es el lugar simbólico de enunciación de esta novela. La premisa es sencilla y fascinante: tres amigas piden un deseo a las hadas para irse de aventuras, “como en los libros”, pero solo dos de ellas pueden salir al mundo, pues la tercera, Lus, contrae una enfermedad paralizante y dolorosa, aparentemente degenerativa, que le impide unirse a la misión y que la rezaga de distintas formas ante sus antiguas compañeras.
Entonces, esta es en realidad una historia de un viaje trunco por la discapacidad, como podría serlo por cualquier margen o rareza que impide acceder a la Gran Aventura modélica que se ha asentado como paradigma, tanto en cierta fantasía como en la vida real (¿en cierta vida real?). Pero TopoPanda no cae en facilismos en su aproximación. No arroja la piedra para criticar el subgénero de la fantasía épica tradicional de aventuras para luego esconder la mano, como tantas otras autorías cobardes han hecho y seguirán haciendo, sino que cambia el marco del viaje a la introspección personal y deja que la frustración y el dolor de su protagonista al ver a sus amigas partir y volver cada vez más grandes y grandiosas se exprese sin juicios externos, hasta que ella misma va encontrando sus propios recursos de consuelo y esperanza.
Las formas de la obra son muy pertinentes a una historia tan delicada y sufriente como esta: una prosa poética de gran precisión en sus elementos simbólicos, un trabajo de ilustración a color de le propie autore que refuerza los cambios en el tiempo, y una longitud cuya contención extrema hace que, por fortuna, no nos ahoguemos de dolor junto a la protagonista y que todo adquiera la silueta de una sugerencia con acentos más o menos claros.
Me entusiasman mucho estos proyectos de fantasía intimista y marginal que están poco a poco brotando en Chile y que, en parte como la propia Lus, me hacen vivir vicariamente formas de Faërie que llevo poco tiempo explorando. Y eso me despierta las ganas de seguir escribiendo para, ¡vaya!, llegar a publicar obras que pudieran dialogar con estas.
Así, TopoPanda es une autore nacional al que me interesa en particular seguirle la pista en sus travesías literarias por la fantasía. Ojalá esta novela brevísima sea el inicio de una ruta feérica valiosa, tan necesaria en este país.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 14 de enero de 2025, en el siguiente enlace.