Reseña breve de la obra, en el contexto de mis reseñas ocasionales
en mi cuenta de autora en Instagram.
Carmen Jodra Dravó (1980 – 2019) fue una poeta española contemporánea que murió a sus tempranos 38 años por causa de un cáncer. Esta novela breve de fantasía juvenil se cuenta entre sus obras póstumas, como revelan sus amigos, los también poetas Elena Medel (prologuista) y Diego Román Martínez (epiloguista y albacea de la autora).
Desde este trasfondo, anticipé que esta novela entregaría una experiencia peculiar en tanto obra de fantasía, y por ello me animé a leerla.
En términos argumentales, se trata de una historia muy sencilla: el aprendiz de cazador Raik y el príncipe Noyse, ambos apenas muchachos, cruzan sus caminos mientras se encuentran en sendas lides iniciáticas. Cuando el viaje vuelve a separarlos, vivirán experiencias formativas cruciales en relación con su reintegración a sus respectivas comunidades, contexto en el que se reencontrarán.
La profundidad de la obra reside en su tratamiento narrativo. La prosa de Jodra Dravó es muy poética y contundente, lo que viene bien para el enfoque sumamente introspectivo y melancólico de la obra. Más que un viaje de entretenidas peripecias, esta novela nos presenta los elaborados mundos interiores de Raik y Noyse y sus inquietudes y determinaciones, a pesar de sus cortas edades. Raik se ve enfrentado a una difícil decisión entre el afecto y la ética, y Noyse a un estado depresivo que luego se abre a la tentación de la renuncia total de sus obligaciones. No son estos enfoques habituales en este contexto literario, por lo que se agradece el interés por una mirada más literaria y sufriente desde la fantasía.
Quizá lo único que deja al debe esta obra es su brevedad, tal vez también debido a su naturaleza póstuma. Se lee como un cuento largo, lo que dificulta conectar emocionalmente con los personajes, en la medida en que eventos o decisiones importantes de sus arcos parecen ocurrir demasiado rápido.
Fuera de ello, me parece esta una obra curiosa y agradable dentro de su melancolía basal. No en vano su título alternativo es “Los príncipes tristes”, que creo que refleja mucho mejor su espíritu.
* Este texto se publicó originalmente en mi cuenta de autora en Instagram (@arboloria), el 9 de septiembre de 2024, en el siguiente enlace.