Los que nos quedamos en la fantasía

3–4 minutos

En mi ensayo “Peligros y esperanzas de la Fantasía bootleg, comenté una experiencia que quizá merecería más elaboración futura: la gran cantidad de gente que he conocido en las últimas décadas y que, habiendo comenzado sus primeros pasos literarios desde la Fantasía, terminaron desertando de sus filas para engrosar las de otras literaturas de género más populares, vistosas, rentables o socialmente capitalizables, como la ciencia ficción o el romance.

Estas palabras pueden leerse como condenatorias hacia ellas, y reconozco que sí hay algo de disgusto en mí cada vez que pienso en esta situación. Pero, ante todo, como comentaba de paso en aquel ensayo, es porque no la entiendo. ¿Por qué alguien que supuestamente ha entrado a Faërie querría abandonarla? ¿Cómo puedes escuchar la Nota y desentenderte de ella? ¿O es que nunca la escucharon? ¿Qué vieron cuando vieron dragones?

Quiero aclarar que mi reproche no se dirige al hecho de que estas personas no puedan explorar otros universos ficcionales también, obviamente, sino a que derechamente hayan descartado la Fantasía sin más, como quien se aburre de una tendencia agotada sin remordimiento alguno. ¡Imagínate pensar la Fantasía como una tendencia, o como un campo de juegos o mera exploración temprana!

Sin embargo, más que enfocarme en las razones de esas personas para inclinarse por esos otros caminos, quisiera detenerme aquí en nosotros, los que nos quedamos. También es importante pensar en por qué tomamos esta decisión. O por qué, como es igualmente mi caso, decidimos volver a la Fantasía tras un exilio más o menos prolongado.

Quien sea mi lector en el blog y en otros espacios afines podrá reconstruir mis respuestas personales a esta inquietud. Como sea, es una serie de preguntas que extiendo a cualquier lector de este número del boletín, y que puede sintetizarse en lo siguiente: ¿por qué te has quedado ?

He descubierto que uno de mis propósitos como Fantasista, quizá lo más cercano a una noción de comunidad para una persona más bien asocial/herida por colectivismos fallidos, es ayudar a los lectores/autores interesados a encontrar sus propias razones para quedarse o para volver a la Fantasía, porque considero que esto vale todas las penas.

Ahora bien, estoy consciente de que mi pasado tormentoso y aun mis enfoques actuales podrían llegar a conseguir el efecto contrario: disuadir a otras personas de acercarse a la Fantasía. Pero es algo de lo que no puedo responsabilizarme del todo. No puedo encantar a todo el mundo, ni lo pretendo. Algunas personas resonarán con mis palabras, historias e ideas, otras se mostrarán por completo indiferentes, y otras las repudiarán y hablarán mal de ellas con sus amistades, como ya ha sucedido.

He perdido mucha energía y lágrimas, asustada por esas reacciones adversas que no puedo controlar en otros. Pero lo cierto es que siempre me he dirigido a un tipo de persona de una sensibilidad particular, que en realidad no campea en los aficionados a la ficción imaginativa, y que —y esto es quizá lo más interesante— tampoco suele habitar los espacios de comunidades de género.

Espero que todo lo que pueda llegar a entregar florezca en más de estas personas, aunque no llegue a conocerlas ni a saber nunca cuánto pude mostrarles de la Fantasía.

Porque en cierto modo, este punto de mi viaje, ad portas de estas presentaciones, llegaré a ellas con el mismo espíritu que ha logrado sobrevivir en mí:

Mira cuán bella es la Fantasía y cuánto significa para mí.

¿No te parece hermosa también?

Paula Rivera Donoso
Escritora de fantasía. Doctora (c) en Literatura.

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