Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
A Lord Dunsany me propuse seguir leyéndolo luego de la fascinación que produjo en mí su novela La hija del rey del país de los elfos. Elegí esta compilación de Valdemar como siguiente lectura de su autoría, aprovechando la gran cantidad de cuentos antologados y la bella edición.
El Dunsany de estos cuentos es uno mucho más onírico, ominoso (¿numinoso?) y melancólico, si cabe. Más que historias individuales por destacar, me quedo con la sensación de un imaginario conjunto que logra evocar como pocos escritores una impresión de mundos, ciudades e historias arcaicos, cuando el mito era carne en lugar de mármol, irremediablemente perdidas en el tiempo. En ese sentido, es fascinante constatar cómo en apenas unas pocas páginas el autor logra conjurar esa impronta de mundo secundario, dejándote un regusto de particular nostalgia en la lengua lectora. Cada nombre extraño, así sea de su panteón de dioses o de las innumerables urbes que aparecen en sus cuentos, invoca estímulos de antigüedad sostenidos antes en la difuminación propia de la duermevela que en la nitidez de la vigilia.
Para quienes no conozcan nada del estilo del autor, un referente más cercano y popular, aunque también un heredero algo deslustrado a mi juicio, es la obra de H.P. Lovecraft, principalmente en sus trabajos más oníricos, sobre todo los del ciclo de Randolph Carter. Con todo, y a pesar de que tal vez la genealogía sea tan difusa como sus propias narraciones, este libro me parece una excelente propuesta para conocer algunas de las raíces de la Fantasía moderna y contemporánea.
Como leí por ahí en una reseña, ya no se escriben (o no se publican, más bien…) historias como estas, lo que contribuye a esa cualidad de distancia, fascinación y extrañamiento que le podemos atribuir a esta obra. Al menos ediciones como estas nos permiten seguir leyendo sus maravillas y, ¿por qué no?, animarnos a mantener vivo su espíritu estilístico.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 16 de enero de 2023, en el siguiente enlace.