«Los inadoptables», de Hana Tooke

3–4 minutos

​​Esta es una novela middle grade que, como sugiere su explícito título, cuenta la historia de un grupo de niños huérfanos muy singulares. Estos, por tener determinadas características no normativas para su contexto (intereses o rasgos físicos extravagantes, aparentes discapacidades o fenotipos raciales no europeos), son rotulados como «inadoptables». 
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Al respecto, me enteré de que este enfoque causó polémica en el mundo angloparlante, sobre todo en personas que habían sido adoptadas o que, por diversas razones, estaban vinculadas al complejo mundo de la adoptación sistematizada. Para ellas, esta obra usaba el dolor de los niños huérfanos como premisa literaria, además de estigmatizarlos como sujetos, lo que las movió a condenarla.

Personalmente, no me parece que ni la intención ni la ejecución de la autora hayan sido censurables. La idea de que un niño pueda ser «inadoptable» por ser diferente no reside aquí en un reproche de la historia, sino en una crítica a los adultos que pensarían tal cosa y que implantarían este pensamiento en los propios pequeños. Por ejemplo, en un crudo pasaje inicial de la novela se narra cómo a un matrimonio adoptante se les presentan  los niños como si fueran meros productos de consumo, evaluando sus atributos como pros y contras de una mercancía. Pero esto es claramente crítica, denuncia, parodia. Por desgracia, este tipo de situaciones sí ocurren en nuestra realidad, y me temo que un boicot a una novela infantil que busque reflejarlas, con mayor o menor acierto en su retrato, no va a solucionar mucho. Antes bien, creo que la historia podría ayudar justamente a abrir la conversación concientizada sobre el tema, y sobre todo con otros niños. 

Por supuesto, al no ser yo misma una persona adoptada mi visión es completamente externa a esta experiencia, así que valga también la insistencia en esta distancia. Desde ella misma, por otra parte, quisiera comentar algunos aspectos que me llamaron la atención de la obra. Uno de ellos es el hecho de que la novela se desarrolle a partir de un tema que cada vez cobra más fuerza, y que personalmente me parece muy necesario: la búsqueda y creación de una familia que no dependa tanto de vínculos sanguíneos (impuestos, no siempre idóneos) como de lazos afectivos (elegidos voluntariamente, resignificables). Una familia ganada y no tradicional, podríamos decir: gente que se quiere, y que bien pueden ser los amigos de toda una vida. Me pareció muy conmovedor cómo la historia acentúa este cariño y protección mutua entre los niños protagonistas mientras lidian con los crueles o ambiguos adultos que los rodean. 

Es, también, una historia de  origen: Milou, el personaje central, cree poseer algunas claves que podrían llevarla a reencontrarse con sus progenitores. La niña se imagina un sinfín de posibilidades, a cuál más exagerada, para explicar por qué estos se separaron de ella, y llega incluso a estructurar su infancia y esta aventura en función de esa búsqueda. Aunque ella acapara buena parte del foco de la novela, sus amigos tienen visos de personalidad más allá de su rol de acompañantes o reguladores de la terquedad de Milou, pero estos no se desarrollan mucho. Hubiera sido interesante conocer más de ellos, quizá en un protagonismo más balanceado.

En fin: la novela me ha parecido muy tierna en su sencillez y me ha gustado, pese a no ser particularmente valiosa dentro de la ingente producción de literatura infantil contemporánea. Hacía tiempo que no leía obras infantiles de este tipo, bellas a su modo y no necesariamente tan intensas ni profundas como suelo esperar, así que me declaro satisfecha.

Paula Rivera Donoso
Escritora de fantasía. Doctora (c) en Literatura.