«Oliver Twist», de Charles Dickens

2–3 minutos

Tenía muchas ganas de seguir conociendo la obra de Dickens, y encallé en esta. Me pareció una novela muy amena y emotiva, de esas en las que piensas enseguida cuando alguien sale con la cansina cantinela de que los clásicos son aburridos. Desde luego que ciertas formas y ciertos giros estilísticos no son precisamente populares hoy en día, pero creo que cualquier lector avezado que se sumerja en esta novela quedará prendado de su encanto narrativo.

Mi primera aproximación a esta obra fue a través de adaptaciones infantiles (cómics y películas), así que ya conocía de manera general su historia. Aun así, leer las constantes penurias del pobre Oliver, que se ve inmerso en contextos cada vez más ruines antes de su redención final, se me hizo muy entretenido, por más morboso que se lea. Me imagino que esta facultad de mantener la atención del lector debe originarse en su naturaleza folletinesca original, que va apilando diversos eventos y que poco a poco va desenrollando la madeja del misterio que envuelve el origen del protagonista.

Me ha parecido muy interesante también la caracterización de los personajes de la novela. Aunque varios de ellos parecen bastante sencillos en cuanto a su condición de “buenos” o “malos”, están retratados con tanto detalle que esto no (me) molesta en lo absoluto. De hecho, siento que es gracias a esta caracterización que podemos seguir con facilidad los diversos hechos de la novela que van condicionando el destino de Oliver, quien hasta cierto punto es más bien un satélite en medio de todo un drama social, capaz de retratar lo más noble como lo más pérfido del alma humana. 

Respecto a lo anterior, me llamó mucho la atención el personaje de la prostituta Nancy, quien es víctima de su lamentable contexto de vida, rodeada de ladrones y asesinos. Pese a pertenecer a este entorno, es una mujer compasiva con Oliver, y resulta sencillo encariñarse con ella. De su desenlace en la novela solo diré que es tremendo; me pareció además increíblemente contingente respecto a ciertas luchas feministas. En cierto modo, podríamos decir que el maltrato infantil ejercido contra Oliver, tanto por los criminales como por las instituciones, también es una problemática contingente y extrapolable a nuestra realidad nacional.

He aquí, entonces, otra razón por la que volverse hacia este tipo de clásicos: no solo son lecturas bastante más accesibles de lo que parecen, sino que también siguen apelando a problemas que aún no conseguimos solucionar como sociedad, y que quizá nunca solucionemos. Al menos, en este caso concreto, el niño vejado logra salvarse gracias a su propia integridad y a la red de apoyo de adultos dedicados. ¡Ojalá esa ayuda pueda seguir llegando a los Oliver de nuestras propias calles!

Paula Rivera Donoso
Escritora de fantasía. Doctora (c) en Literatura.

Descubre más desde ARBOLORIA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo