Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
Ana María Matute, más asociada al realismo de la posguerra española, tenía una poderosa veta de Fantasía. No resulta extraño que ésta se explore ante todo desde la literatura infantil, pues la autora siempre defendió la infancia como el corazón de lo humano, ahondando en sus complicaciones como un pasaje no solo formativo o temprano de la vida, sino también esencial, casi el destino al que debiéramos regresar al final de nuestra adultez.
Este enfoque puede apreciarse con gran nitidez en esta recopilación de sus cuentos infantiles, que en realidad podríamos denominar como cuentos de hadas contemporáneos, para todo lector que aún recuerde las tristezas y alegrías de su niñez. Escritos con una prosa bellísima, llena de lirismo y profundo entendimiento de la sensibilidad de sus infantes protagonistas, este libro ilustrado es una verdadera joya para los pequeños huérfanos de Andersen o Grimm.
En tiempos en los que todo lo que remita a cuento de hadas despierta un virulento rechazo de parte de aquellos que odian la imaginación, o bien, una bobalicona admiración que se queda en sus elementos más superficiales, Todos mis cuentos es casi una declaración de principios atemporal: el cuento de hadas contemporáneo es también literatura, y en sus raíces resuenan los ecos de toda una tradición maravillosa.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 20 de diciembre de 2017, en el siguiente enlace.