Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
Adolfo Córdova es el autor de uno de los mejores blogs de literatura infantil y juvenil de Hispanoamérica, y mi favorito personal: Linternas y bosques. He sido durante mucho tiempo una lectora silenciosa de aquel sitio, y a lo largo de los años desarrollé la sospecha de que Adolfo podría ser uno de los nuestros, debido al amor inconfundible que le profesaba hacia algunas obras imaginativas de las que escribía. Por ello, cuando se anunció el flamante lanzamiento de su primera colección de cuentos, basados estos en la recreación de personajes secundarios de cuentos maravillosos varios, me sentí muy emocionada.
Su lectura me reveló a un nuevo escritor de Fantasía hispanoamericano al que prestarle atención. El dragón blanco es un libro precioso, que evidencia un profundo sentido de respeto por las historias con las que seguramente creció el autor, a la vez que exhibe aquella curiosidad creadora por explorar los intersticios de las obras originales. “¿Qué hubiera pasado si…?” parece ser la pregunta que conduce estos bellos cuentos, o esta otra: “¿Y qué pasó después de…?”.
Se le ha criticado mucho a la Fantasía su tendencia a la fotocopia de las grandes obras, sin rozar siquiera su genialidad; pues bien, he aquí un trabajo que traza un camino acertado: el de la reescritura. Pero no una reescritura de patéticos afanes satíricos, sino una que nace de una inquietud muchísimo más honesta, valiosa e importante: el amor a estas historias de Fantasía.
Seguramente, no verán con frecuencia la palabra “Fantasía” asociada a esta antología, sino a través de mis propios textos en los que hable de la obra. Los cuentos de Adolfo son, por cierto, cuentos de hadas, y ya sabemos que existe una frontera entre estos y la Fantasía propiamente tal. Pero silenciar este nombre es silenciar también su componente imaginativo. Tengo la remota esperanza de que, así como El dragón blanco… resultó ser un libro muy premiado, su existencia ayude a la academia hispanoamericana de la LIJ a despercudirse de sus prejuicios estúpidos y al fin celebrar la imaginación en la literatura.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 20 de diciembre de 2017, en el siguiente enlace.