Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
Esta obra fue una suerte de revelación para mí: no estamos solos. Hay gente hispana que entiende lo que es la Fantasía, y la escribe desde ese rincón que es en realidad un mundo entero, perdido, capaz de restablecerse con un puñado de palabras bella y sinceramente dispuestas.
Reyes de aire y agua es una compilación de cuentos que no tiene nada que ver con los rótulos de literatura de género. No es ese típico y horroroso combinado de fantasíaterrorcienciaficción tan de moda en varias antologías, pero tampoco esa cancina agrupación de “literatura fantástica”, en la que lo mismo encontraríamos energúmenos chtullescos como seudo hadas o dragones o Dios sabe qué elemento superficial más. Reyes de aire y agua es una compilación de cuentos de hadas, pero no en la línea de las reescrituras promedio de Perrault, sino en la de la fantasía feérica.
¿Se dan cuenta de todas las estéticas de las que he tenido que apartar esta obra para caracterizarla? Pues eso evidencia cuán escasas son las historias que amo en los escritores contemporáneos que escriben en español. Descubrir los cuentos de Jesús Fernández, gracias al regalo de Gabriella Campbell, fue casi un milagro. Los he gozado como esa niña que descubrió la tristeza, pero a la vez como la adulta que redescubrió la esperanza. Hay una dicha y una melancolía muy grande en estas narraciones, conseguida a través de una prosa poética tan elegante como desbordaba en esa belleza que ya rara vez se ve en la Fantasía.
Y no solo eso: es una prosa escrita originalmente en español. Ninguna traducción a nuestro idioma podría alcanzar ese matiz. Español ibérico además; no veremos una cadencia y una estructura gramatical semejante en nuestro continente, porque nosotros no hablamos ni escribimos así. Eso no está ni bien ni mal (es), pero encontrarme con esta prosa me causó un curioso efecto de nostalgia por una antigüedad que es también parte de nuestra identidad: la herencia española. Para alguien que siempre ha sentido que ese efecto solo era posible desde el inglés británico, esta maravilla lingüística también integra la felicidad de mi hallazgo. Mi lengua materna puede lograr esto. Y yo al fin puedo leerlo sin perderme ningún matiz de significado.
Descubrir esta obra también me ha permitido conocer a una persona más con la que puedo hablar de cosas importantes sobre las historias y la Fantasía. Porque la ficción que escribimos es también un puente, a su modo. Una botella arrojada al mar de la vida.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 31 de diciembre de 2015, en el siguiente enlace.