Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
Me acerqué por curiosidad a este autor a través de un archivo digital pirata. El libro me gustó tanto que corrí a comprar todo lo que había publicado del autor en la editorial, que al ser nacional e independiente, ofrecía un precio razonable por cada ejemplar.
Este año alcancé a leer dos de estas antologías: Judas Iscariote y otros relatos y Vida de Vasili Fivieiski y otros relatos. Ambas, en general, trabajan mayoritariamente el imaginario de las reescrituras bíblicas o las inquietudes teológicas, siempre con un gran sentido de espiritualidad y humanidad y a veces también con una estimulante inclinación hacia la herejía.
Escritos con una prosa límpida y a la vez llena de matices, los cuentos que más me impactaron fueron . Me centraré solo en ellos para mi comentario.
En «Judas Iscariote», el mejor cuento que leí en el año, se retrata la vida de Judas junto a Jesús y el resto de los discípulos, narrando desde decidores episodios cotidianos hasta los eventos decisivos que llevarán al primero a traicionar al segundo. Más allá del hecho de que la buena escritura permita darle suspenso a una historia que todos conocemos, la delicadeza de la narración es sorprendente. Engañosamente, podemos empatizar con Judas y su dolor por no ser destacado, como no lo fue en su momento Caín, pero también con la propia nobleza y miseria del resto de los discípulos, y aun con la silenciosa dulzura de Jesús, que es caracterizado como un hombre sumamente enigmático e impenetrable.
En «Vida de Vasili Fivieiski», se reescribe la historia de Job en el personaje homónimo. Lentamente, el hombre empieza a sufrir una degradación vital y existencial tras la muerte accidental de su hijo, y su relación con Dios se ve cada vez más tensa y distante. Sin embargo, a diferencia del texto bíblico, en el que conocemos la apuesta entre Dios y el diablo por el alma de Job, aquí no tenemos ninguna certeza de nada en medio del sufrimiento de Vasili, hasta que el tramo final del relato desemboca en un delirio muy confuso, abierto a distintas interpretaciones.
Por último, el cuento «Lázaro» retoma la historia de Lázaro, imaginando cómo fue su existencia luego de que Jesús lo resucitó. Andréiev adopta una curiosa postura para narrar esta premisa, de modo que su Lázaro es casi una especie de zombi trágico. ¿Quién podría creer que, luego de haber estado un tiempo en la tierra de la muerte, se puede regresar a la vida sin experimentar ningún cambio relevante? En efecto, el Lázaro que vuelve no se parece en nada al que se marchó, y en lo profundo de su mirada yace una oscuridad primigenia que atemoriza a todos los que lo ven. La visión herética entonces hace de la resurrección, que en la Biblia se presentaba como una gracia milagrosa, una horrenda condena.
La lectura de estos maravillosos cuentos me ha descubierto así a un nuevo escritor ruso al que seguirle la pista, por la hondura de sus premisas narrativas y del tratamiento de sus personajes.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 8 de enero de 2021, en el siguiente enlace.