Reseña breve de la obra, en el contexto de la sección «Mis lecturas recomendadas» anuales.
¡Otra novela de Fantasía ambientada en un Oriente mágico, esta vez en China! Solo que, en esta ocasión, ha sida escrita por un estadounidense. Aunque eso no me parecía precisamente alentador, el resultado terminó siendo bastante positivo, pues Puente de pájaros es una obra realmente singular; no recuerdo haber leído algo similar antes.
La principal razón de esto es el aspecto más comentado de la novela: su peculiar sentido del humor. Sutil, inteligente y en ocasiones algo absurdo, permea todo el argumento de las maneras más insólitas, conducido por una dupla protagónica muy bien desarrollada. Eso sí, personalmente no soy mucho de novelas humorísticas, quizá porque me considero una persona felizmente aburrida, así que en realidad este no ha sido el aspecto más destacable de la obra para mí. Tampoco lo ha sido, curiosamente, la fabulosa manera en la que el autor recrea esta “China que nunca existió”, con un sabor exótico fascinante y tan atractivo como ingenioso. Lo que a mí más me ha llamado ha sido la importancia concedida a las tradiciones y narraciones infantiles como móviles para descubrir el secreto de la intriga a la que se entregan los protagonistas. Me pareció leer en ello una sutil defensa del legado infantil, y eso me alegró mucho.
¿Qué más puedo mencionar de esta novela? Creo que la recomendaría ante todo para quienes estén buscando una aproximación distinta a la Fantasía más convencional, sobre todo a la neomedievalista. Aunque no es este exactamente el tipo de obras que más disfruto, me ha parecido una experiencia relevante para recordar que en Fantasía no está todo escrito y que cada cultura puede ofrecer grandes inspiraciones imaginativas.
* Este texto se publicó originalmente en mi blog Tierra de Fay,
el 1 de enero de 2019, en el siguiente enlace.