«¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?», de Jeanette Winterson

3–4 minutos

​​​​A pesar de lo reciente de su lectura, me atrevería ya a denominar este libro como uno de mis favoritos. A Winterson la conocí por una obra de ficción, La niña del faro, que me fascinó por la forma en la que abordada algunos de mis temas preferidos con una prosa deliciosa. Tras averiguar más de la autora, logré dar por casualidad con sus memorias, y las compré a ciegas. Me esperaba una biografía más o menos al uso, con algunas anécdotas memorables o comentarios sobre la inspiración para algunos de sus trabajos más emblemáticos, pero me encontré con algo muy distinto: un texto urgente y bellísimo, un intento por narrarse a sí misma casi como el acto de detenerse a anudarse los cordones de los zapatos antes de seguir adelante. 

Winterson vive por y para las historias, porque éstas le salvaron la vida. Sí: nada de regodeos o cobardías tipo “el arte no salva a nadie”. Winterson es demasiado intensa para ese tipo de intelectualismos, a pesar de ser una escritora bastante bien considerada por la crítica y la academia, catalogada incluso como autora posmodernista. Pero ni ella ni sus historias están desintegradas. Sus estructuras son fragmentarias, incluso la de esta biografía, pero porque no puede ser de otra forma. Cada fragmento, en su vocación de unidad, parece estar concebido como parte de un rompecabezas de sentido mayor. 

Como sorpresa, puedo decir que esta obra presenta bastante más aspectos propios de la Fantasía que muchas obras de género. Hay alusiones directas, por supuesto (punto aparte su magnífico análisis de lo pequeño y lo grande en los cuentos de hadas, así como su noción del portal), pero es el espíritu que yace a lo largo de todo el texto lo realmente relevante. 

Y es que Winterson no es una cínica ni una nihilista: ella cree en el poder catártico de la palabra. La forma en la que narra su propia vida da fe de ello: la niña insurrecta e incapaz de ser dominada por su autoritaria y religiosa madre adoptiva; la chiquilla que encuentra en los libros una saliente desde la que asirse; la muchacha que descubre su atracción romántica y sexual por otras mujeres; la joven que consigue ingresar a Oxford y la fama por su primera novela, autobiográfica en el despertar de su sexualidad; y la adulta que, muchos años después, se encuentra con la necesidad de dar con su verdadero origen.

Esto es una biografía, sí, pero Winterson la dispone de modo que la convierte en una historia sobre la búsqueda de su identidad y de su relación con su madre. Siendo éste un tipo de historia fatal en mí, debo decir que rara vez he leído alguien que la escriba de una forma tan bella, intensa y emocionante como esta autora. Asimismo, una vez que emprende el viaje para dar con su madre biológica, logra otro tipo de sensaciones, pero igualmente bellas.

Me considero afortunada tras haber acompañado a la autora en esta búsqueda, desde las palabras con las que la escribió. Y muy afortunada también por el hecho de que haya decidido compartir este fragmento de su vida con los lectores. Creo que ahora entiendo mejor algunas cosas de mi propia vida, quizá porque Winterson me ha ayudado a recordarlas o a verlas desde otra mirada.

Paula Rivera Donoso
Escritora de fantasía. Doctora (c) en Literatura.