En esta página se encuentra una transcripción íntegra de las reseñas textuales que se han escrito sobre esta obra, por fines de respaldo y archivo frente a la evanescencia de los medios de crítica virtuales. Se incluye siempre el enlace original de publicación, pero es posible que alguno o varios estén caducos.
- En webs y blogs
- Reseña de Camila Miranda (Blog personal)
- Reseña de Soledad Cortés (Web La Ventana del Sur)
- Reseña de Kyrylys (Blog personal)
- Reseña de Allison Guzmán (Blog personal)
- Reseña de Úrsula Starke (Blog personal)
- Reseña de Matías Bakit (Web Guioteca)
- Reseña de A buen libro, mejor lector (Web)
- En Goodreads
En webs y blogs
Reseña de Camila Miranda
28 de enero de 2018
LEER RESEÑA [+]
Creo que al fin retomaré las reseñas que tenía pendientes de hace algún tiempo.
El libro que les traigo hoy, tiene un poquito de historia. Y al menos para mi, fue significativo en un momento determinado en que estaba saliendo de un bloqueo muy grande en cuanto a lo creativo. Tanto por uno mismo de querer crear algo, como por poder ser espectador de algo creado con arte y amor.
Siempre, y no siempre para mi propio bien, fui una persona con mucha imaginación, y casi siempre tuve a mi alrededor a otras personas con las que compartir tanto mi imaginación como la de ellos. Pero por diversas razones del mundo real, terminé cayendo en un lugar demasiado gris y falto de expectativas. Y entonces conocí gente que podía vivir sus vidas sin imaginación, o bien, sin una imaginación fantástica. Gente incompleta y conformista. Al principio no lo entendí, pero poco a poco esa forma de ser y de pensar me fue asfixiando. Intenté aislarme, pero eso no ayudó a mantener a salvo mi propio mundo interior. Sucedieron muchas cosas desagradables, y aunque deseaba irme de ese lugar, mientras no tuviera otra alternativa a la que aferrarme solo debía seguir esperando y soportando todo con una actitud tolerante. El problema es que intentaba escribir y no lograba continuar, intentaba leer y solo tomaba pizcas de cosas, incluso ver series, no pasaba de los primeros capítulos. El bloqueo invadía todo.
Fue hacia el final de ese oscuro periodo que mi hermana me avisa que iba a asistir a un evento de Fantasía en la Biblioteca de Santiago, y me animó a acompañarla. Yo estaba nerviosa, no sabía realmente qué esperar, y por ser alguien sin muchos conocimientos no quería sentirme fuera de lugar. Mi hermana decía, «irán escritores, de acá, de Chile, que escriben lo que nos gusta. Hay que conocer a estas personas». Cuento corto, fue un evento maravilloso, y lejos de sentirme rara, todo lo contrario, fue como entender el lugar al cual debía volver. Y casi como si se tratara de algún tipo de terapia de shock recibimos muchos libros de regalo!
Algo que me llegó, y yo sé que esto es tonto que lo diga, pero lo diré igual, fue sentir esa conexión entre que exista un libro y su autor. En que al leer un libro, entras al mundo de otra persona, que te permite y te regala un trocito de sí mismo. Esa visión yo no la tenía y por eso haber conocido un poquito a Paula ese día hizo que recibir su libro lo sintiera muy diferente a lo que antes había sido para mi tomar un libro de una librería y luego leerlo. Esta vez tenía un rostro, una voz y una visión de mundo que me invitaban a acercarme.
Este fue el primero de los libros que leí de ese botín del tesoro, y fue el que me permitió romper el bloqueo que me estaba asfixiando.
Supuso un desafío porque la historia ocurre en la esfera de las emociones, emociones infantiles, fuertes y profundas. Pero hay un elemento constante en este libro, que te extiende una mano y te acoge cada vez que me perdía o el bloqueo me intentaba invadir, y era la voz narrativa, tan dulce, tan maternal. Me hacía pensar en mi propia infancia y en lo bien que me hubiera hecho leer un libro así. Independiente de si a esa edad lo hubiera comprendido del todo, este es un narrador que toma las emociones de la protagonista, las hace visibles, les da su valor, busca su origen, y entiende cómo esas emociones se manifiestan, cambian y evolucionan. No las oprime, esconde, o niega, porque no exista una solución para esas emociones. Y ese tipo de empatía, acoge.
Creo que me extendí demasiado en esta introducción, así que la reseña definitiva, la dejaré por acá.
Por último, la yo de ese entonces, la niña que salió en busca de los libros, pudo al fin encontrar esa llave que le faltaba para seguir leyendo y disfrutando de la fantasía: el deseo de creer en aquello que está más allá de nosotros mismos y nuestros problemas. No como algo en lo que te sumerges y desapareces, sino algo que llevar de la mano, con quien compartir y jugar, como Adriana y su amigo el mar.
Pues bien, un libro que nos sumerge de lleno a la fantasía. Lo que tenemos aquí, señoras y señores goza de una prosa tan cuidada y poética, y al mismo tiempo sencilla que desde ya nos da una lección de que no es necesario crear armatostes enrevesados para calar en el alma de alguien. Porque eso es lo que este libro logra.
Me lo volví a leer hace poco para poder escribir esta reseña con las ideas frescas y me pasó, como ya lo supuse la primera vez, que el libro te llega de un modo distinto, porque conecta con ese tú que está leyendo en el momento en que está leyendo. Y eso es algo muy interesante, que no todos consiguen.
Como ya les había mencionado, este libro se maneja en la esfera de las emociones, de los recuerdos, de las sensaciones, de los cuestionamientos del mundo, de la vida, de las personas. Muchas veces me pasó, que mientras leía, me terminaba acordando de cosas de mi propia infancia, a veces de mis propios recuerdos del mar, otras de las personas que me rodeaban, o de cómo pensaba y sentía en esos años. Si bien, como lector vas acompañando a esta protagonista en su viaje de crecimiento y decisiones, terminas haciendo un viaje a la par sin que tes cuenta. Por esta razón, no es un libro de lectura rápida, o bien, yo no recomendaría que lo leyeran de un tirón y ya. Es un libro que se disfruta en la pausa, en la reflexión, en la imaginación y en las emociones.
Sin embargo, la primera vez que lo leí, me confundía al principio con la forma en que avanzaba la historia. Porque nos encontrábamos en una despedida, que entre recuerdo y momento, tomaba mucho tiempo para mis estándares iniciales. El mismo viaje hacia la ciudad tiene un ritmo que me parecía eterno en ese momento. Pero ahora que volví al libro, después de varios meses de esa primera vez, entendí todo de un modo mucho más fluido, y creo que puede deberse a la costumbre que uno pueda tener con una prosa de este estilo. A lo que voy, en la segunda vez yo ya sabía que el libro tenía un ritmo diferente, en cierto modo ajusté mi cabeza, y todo fluyó. Mientras que en la primera vez yo iba como máquina a devorarme un libro a toda velocidad (porque de pronto me llegaron muchos libros para leer y los quería leer todos), y debí auto-frenarme e ir aprendiendo poco a poco cuál debía ser el ritmo correcto. Pero eso fue una decisión a conciencia, sin saber si sería correcta o no. Y para un público general es un sesgo al que se somete este libro. Cada vez es más fácil encontrar literatura plástica, de temáticas y resoluciones simplistas. Y existe una gran cantidad de público acostumbrado a este estilo de historias. Un público que no sabría leer un libro como éste. Por eso pienso que es un libro que recomendaría a los niños y a todos aquellos que de verdad quieran aprender a leer. A leer con sentimiento.
Sin embargo, no todos los sentimientos son positivos. Ésta es una historia que nos habla de la nostalgia, de la tristeza, de la pérdida que puede sentir una niña, al dejar atrás su hogar y lo elementos que formaban parte de su identidad. Hay un fuerte deseo por querer recuperar aquello que se perdió, por no asumir la nueva condición y no querer integrarse a ella. No estamos ante una historia de la niña nueva que llega al curso y todos se hacen amigos de ella. Estamos ante una historia que aborda los sentimientos con una mirada más realista, sin negarlos, ni esconderlos. Pero son sentimientos que se nos presentan como ajenos, como demasiado propios y especiales, más allá de lo que podamos haber sentido o vivido, no se nos permite aunarnos al sentir de Adriana, ella es la única que ha sido amiga del mar. Los demás solo somos espectadores, cercanos, pero no lo suficiente para haber sido amigos también del mar. Se nos invita lo suficiente para sufrir, para admirar, pero no para ser también amigos del mar.
Aquí es donde vamos viendo el paso hacia la fantasía, hacia elementos que se nos podrían mostrar como simples, comunes y corrientes, como el mar, como una gaviota, una caracola o un antiguo árbol, pero que van adquiriendo un valor ancestral, milenario, una identidad y una historia más antigua y profunda como la creación misma. Donde las tradiciones como el Canto, encierran verdades aún mayores.
Me gusta mucho la forma en que se plantean las tradiciones del puerto, porque persiguen esa visión ecológica de armonía con lo que te rodea. Que no eres tú y el mundo, sino tú en el mundo. Y responden a una sabiduría que en verdad lo era, la de proteger y preservar aquello que te protege y preserva.
Algo que también me pasó al leer fue que, aún esta vez, tendía a pensar que Adriana era más pequeña de edad. Constantemente se nos dice que es un niña pequeña, y por la forma en que el exterior impacta en su mundo interno, solía pensar que tenía entre 4 y 5 años. No por un tema de comportamiento, sino por el enfoque en que nos centramos en la protagonista. No recibimos mucha información del exterior, por ejemplo de sus compañeros ni siquiera recibimos nombres, tampoco de profesores, u otros. Son, por un lado todos demasiado ajenos, pero también elementos externos a sus pensamientos y emociones. Lo curioso es que la gente del puerto recibe el mismo tipo de trato externo, tenemos a «los pescadores», a «las mujeres del puerto», no hay una Doña Juanita, ni Don Pepe. Los padres gozan de mayor cercanía, pero aún hay varias cosas que se nos escapan, ¿Qué hace la mamá cuando Adriana está en el colegio y el papá están en el trabajo? ¿Qué tipo de trabajo tomó el papá para ir a la ciudad? ¿Les pagan lo suficiente o viven con dificultades? Uno entiende que para un niño de 4 o 5 años estas cosas pasan o desapercibidas o simplemente no les importan, pero un niño de 7 o 9 años, ya las considerarían, incluso les definirían.
En fin, para ir terminando. Es un libro que me gustó mucho, que me planteó inquietudes y dudas propias, o sea, que me hizo pensar, y los libros tienen que hacerte pensar, es necesario de vez en cuando. Lo recomiendo totalmente, principalmente por su prosa maravillosa y dulce. Y me deja esas ganitas de estar atenta a futuras cosas que esta autora pueda publicar :3
* Este texto se publicó originalmente en dos partes en el blog Viajando al corazón de las historias de la escritora y bibliotecaria Camila Miranda, en los siguientes enlaces: https://msannjee.wordpress.com/2018/01/28/iba-a-hacer-una-resena-la-nina-que-salio-en-busca-del-mar-parte-1/ y https://msannjee.wordpress.com/2018/01/28/la-nina-que-salio-en-busca-del-mar-paula-rivera-donoso/
Reseña de Soledad Cortés
8 de octubre de 2017
LEER RESEÑA [+]
Como me lo propuse, agregué este libro a mi desafío #LeoAutorasOct en donde el 80% de las elegidas son chilenas y admito que me llevó un tiempo terminar este libro. Primero, por temas laborales y otro, porque a pesar de sus 111 páginas, cada palabra viene cargada de tantas emociones que tienes que volver a releer algunos párrafos y sentirlos como la brisa del mar. Paula Rivera Donoso, nos presenta esta hermosa historia de fantasía llamada “La Niña que salió en busca del Mar” situada en una pequeña ciudad-puerto, en donde su protagonista Adriana es una niña que conoce, se comunica, vive y disfruta el mar como ningún niño normal, disfruta la belleza de lo simple y goza la vida junto él y el mar la entiende, la quiere y también sufre, pero esta perfecta amistad se ve forzada a ser separada por circunstancias dela vida (que no voy a spoilear).
La historia, si bien en un comienzo parece simple, va desarrollándose de una manera majestuosa. Por instantes sientes que te involucras tanto con la protagonista que sientes todos aquellos frágiles sentimientos que suele tener durante la historia, desde el tener que dejar ir lo que más amas, pasando por los fuertes sentimientos de amistad inquebrantable, hasta enfrentarte a la frialdad de la gente y su manera de ver las cosas.
Podría definir este libro como un viaje a las raíces de cada uno, en donde la ingenuidad prima y te permite disfrutar las cosas simples, desde una conchita de mar hasta el viento de los árboles. A la vez te recuerda los momentos en donde las diferentes circunstancias de la vida te dan duros golpes de los cuales tienes que salir adelante y sobreponerte a la adversidad creando en ti una nueva forma de pensar y enfrentar la vida. Me vi reflejada en varias situaciones que vivió Adriana e incluso en sus padres que son un pilar fundamental en la vida de ella.
También el tema de la amistad es tocado a fondo a lo largo de la historia, una amistad que trasciende todo y que evoluciona a medida que pasa el tiempo, que hiere, que enseña y que te ayuda a ponerte de pie cuando más triste estás.
Pero lo que la escritora también nos deja, es la enseñanza de nunca olvidar aquello de lo que fuimos parte o de cómo fuimos cuando estábamos en nuestro estado más puro. También nos lleva a pensar en las decisiones que debemos tomar y con las consecuencias que estas conllevan, sean buenas o malas, estas siempre serán positivas para nuestras vidas.
En resumen, más allá de ser un libro de Fantasía con historias épicas, es una historia de una fantasía simple, pero con un hermoso trasfondo y al cual se le pueden dar varias interpretaciones.
Sin duda un libro que no habla solamente de un viaje físico, sino de un viaje emocional y espiritual lleno de emociones y metáforas tan bien elaboradas que calan hondo en el espíritu del lector.
Asumo que me ha costado escribir esta reseña porque aún tengo a flor de piel los sentimientos que me ha despertado el desenlace, tan místico pero a la vez tan hermoso que sin duda será una lectura para repetir.
Para cerrar mi breve reseña, les cuento que este libro pueden encontrarlo en la Biblioteca de Santiago, tiene 111 páginas llenas de emociones, cantos y lágrimas de amistad. También pueden visitar su página y leer algunas de sus obras aquí.
Las ilustraciones son de John Leyton quien también hizo el Booktrailer de esta historia.
* Este texto se publicó originalmente en el blog La cueva de Elenor de la escritora Soledad Cortés y después en la web La ventana del sur, en el siguiente enlace: http://www.laventanadelsur.cl/portal/2017/10/18/resena-leoautorasoct-paula-rivera-donoso-la-nina-que-salio-en-busca-del-mar/
Reseña de Kyrylys
7 de octubre de 2015
LEER RESEÑA [+]
¡Hola viajeros del tiempo! La entrada de hoy es un poco rara, lo admito. En verdad me da algo de pena hablar de este cuento, ya que es una de las pocas lecturas que no puedo compartir con vosotros. Y es una pena, porque me gustaría que este cuento fuese leído por cuantas más personas, mejor. Os voy a contar primero un poco algo acerca de este libro, su autora y sus circunstancias para que me entendáis mejor y luego ya os hablaré del cuento en sí.
En verdad esta obra la descubrí gracias a su autora, Paula Rivera. No sé ni cómo ni por qué empecé a tener trato con esta chilena por Twitter y vi que además de tener gustos afines en cuanto a los videojuegos y la fantasía (sobre todo la fantasía feérica) era también blogger y escribía en relación a estos temas en su blog Tierra de Fay. Con el tiempo vi que Paula era toda una activista del género de fantasía y por azares dela vida descubrí que además de conferencias también había escrito obras de ficción.
Y me interesé por ello. Su primera publicación fue -precisamente- el cuento que nos ocupa hoy, pero lamentablemente es uno de esos casos en los que el autor apenas tiene derechos sobre la obra y la editorial o el dueño de los derechos de explotación y distribución prefiere dedicarse a otra cosa y piensa que con hacer una tirada ya ha cumplido. Por eso es harto difícil encontrar una copia, sobre todo fuera de Chile. Y es por eso también que me siento muy, pero que muy afortunada de haberlo podido leer. Espero que dentro de poco Paula pueda retomar el pleno control sobre su obra y difundirla cómo y por dónde quiera.
El cuento nos habla de Adriana, una niña que ha vivido toda su vida cerca del mar, en un pueblito de pescadores pero llega un día en que sus padres deciden mudarse para ir a la capital a buscar otro tipo de vida, más fácil y con más posibilidades de futuro para Adriana. El caso es que Adriana no quiere renunciar a su mejor amigo, el mar, pero se verá obligada fruto de las circunstancias. La verdad es que este cuento es una delicia, tanto por la narración como por lo que oculta la misma; ya que como todo buen cuento que se precie, lleva dentro muchísimo más de lo que aparenta a simple vista. La niña que salió en busca del mar no trata sólo de la búsqueda de Adriana, si no que también trata temas como la nostalgia, el cambio y cómo adaptarse a ello, la soledad, el sacrificio, la lealtad, las despedidas, el madurar, el desarraigo y el olvido de las costumbres y sobre todo; el poder de decisión. Todo ello mientras nos cuenta una historia salpicada de pequeños toques fantásticos nada estridentes, porque este cuento no necesita de grandes aspavientos de magia, fantasía y seres extraños para transmitirnos un montón de sensaciones y formas de afrontar los cambios por los que pasa Adriana y poder emocionarnos ante la resolución final.
Memorable, sin duda.
* Este texto se publicó originalmente en el blog Markapáginas, en el siguiente enlace: https://markapaginas.blogspot.cl/2015/10/la-nina-que-salio-en-busca-del-mar.html
Reseña de Allison Guzmán
14 de julio de 2014
LEER RESEÑA [+]
La niña que salió en busca del mar es el primer libro de fantasía de la autora Paula Rivera, conocida en el ámbito de la fantasía nacional como colaboradora del colectivo Fantasía Austral y actualmente codirigiendo Orbisalia. Consta de 111 páginas, escritas en un lenguaje sencillo pero no por ello menos enriquecedor.
El libro narra la vida de la pequeña Adriana, una de las pocas niñas de un pequeño ciudad costera y como único amigo al mar, un mar que podemos ver sentir y pensar a través de los recuerdos y de las vivencias de Adriana. Ya que son pobres, el padre de Adriana busca otro trabajo para mejorar la vida de la familia y debido a esta decisión, la niña es separada de su querido amigo, alejándose de él al tener que irse a vivir hacia las tierras del interior, a la capital del país. Estaría de más decir que esta decisión no es del gusto de Adriana, quién resiente cada día que pasa en aquella ciudad, encerrada tras muros y teniendo que convivir con gente de la que nunca podrá ser amiga, ya que ellos no conocen el mar y es una diferencia insalvable entre ellos y Adriana.
La voz narrativa es tranquila y melancólica, una melancolía que a ratos me recordaba a Tsugumi, de la escritora Banana Yoshimoto (libro que también tiene de escenario el mar). Adriana es un personaje único, una niña con una fuerte conexión con la naturaleza que la hace casi menos humana y más espíritu, algo que para mí no hace más que hacerse evidente en la escena del bosque (escena que es mi favorita, por cierto).
La niña que salió en busca del mar es en definitiva, una historia de búsqueda, de decisiones. Una historia para crecer. Y eso la hace increíblemente hermosa
* Este texto se publicó originalmente en el blog Bosque de Invierno, en el siguiente enlace: https://bosquedeinvierno.blogspot.cl/2014/07/resena-la-nina-que-salio-en-busca-del.html
«Cuando Alicia es escrita por una chilena: narrativa fantástica nacional. A propósito de La niña que salió en busca del mar de Paula Rivera Donoso«, por Úrsula Starke
23 de mayo de 2014
LEER RESEÑA [+]
No hay plazo que no venza ni deuda que no se pague. Si bien el libro de Paula Rivera Donoso no está recién salido del horno, es un libro al que aún le faltan muchas reseñas para sacarlo de los estantes en donde suelen esconderse las joyitas más preciadas, eclipsadas por pirotecnia de los grandes conglomerados editoriales. Tampoco es un libro añoso, fue publicado a finales del 2013 por Ediciones Universitarias de Valparaíso PUCV, sin embargo, la ansiedad por la inmediatez editorial –obedeciendo a las reglas del retail y sus novedades exasperantes- desvía la atención de los lectores hacia ejemplares nuevos cada fin de semana, apoyada por las redes sociales, entre otras artimañas. Comienzo mi reseña desde este punto pues he considerado instalar la novela de Paula Donoso en el ámbito del lector juvenil o, como dicen los norteamericanos, en el perfil young adult, que me parece mucho más interesante, ámbito que más se ha visto explotado por la industria editorial en los últimos años a partir de nuestro amigo Harry Potter. Entonces, no deja de venir a esta reflexión Gemma Lluch y su detallada definición de los mecanismos de adicción que utiliza la máquina editorial para encandilar a los chicos con libros superfluos que se autoplagian como un un enorme juego de espejos. Más aún en el género fantástico, en el cuál la autora posiciona su novela, convirtiéndose, así, en una de las pocas escritoras jóvenes chilenas que están actualmente escribiendo y publicando fantasía desde la trinchera de la calidad literaria. La verdad es que aparte de Paula Donoso solo puedo recordar el nombre de Francisca Solar.
Ya que estamos de acuerdo con respecto a la crítica tajante sobre la que armo mi discurso en torno a la literatura fantástica juvenil, procedo a valorar esta novela por sobre otras. Antes de leer este libro solo conocía el impecable y tremendamente lúcido trabajo de Paula Donoso como crítica y teórica de la literatura fantástica a través del colectivo Fantasía Austral y su blog personal Tierra de Fay –ojo, ahora también se pueden encontrar sus artículos en la web de Fundación Cuatrogatos y prontamente Orbisalia– por lo tanto, ya tenía claro, como lectora, las bases ideológicas de su obra. Pero me faltaba la obra misma, el vuelo, la desconexión, pasar al otro lado del espejo de su mano. Consideré que el mejor momento para poder leer la novela sería durante mis vacaciones y el mejor lugar, el paisaje tolkiano de las Torres del Paine, pero no lo logré. Y no fue porque yo no quisiera o no tuviera tiempo, entre caminata y caminata, de aferrarme a Adriana, la protagonista, como mi único contacto con el mundo que había dejado atrás al internarme en el parque nacional. No pude porque uno de mis acompañantes en la excursión, un chico de 17 años, me quitó de las manos el libro y fui incapaz de quitárselo. Hasta que se lo terminó. Al llegar a Santiago le conté de inmediato a Paula Donoso que la mejor prueba de que su libro había llegado a buen puerto era ese, el que un chico lo haya tomado porque sí y no lo haya soltado hasta devorárselo, dejando en él las huellas lodosas y húmedas de su viaje austral. Cuando tocó mi oportunidad de leerlo sabía que sin duda lo disfrutaría. Considerando el punto donde Gemma Llüch llama la atención acerca de la sobreexposición de un protagonista que fagocita la trama, el resto de los personajes y la estructura en la paraliteratura juvenil de moda, Paula Donoso elabora personajes valiosos y entrañables, no arquetipos de cinta de producción industrial, pero sin alejarse de los hitos fundamentales de los personajes adolescentes, sus experiencias, dolores, dudas, ni menos transgrediendo una buena trama para llegar a una historia rápidamente digerible o una estructura de calidad por convertir su libro en un mamotreto de mil páginas vacías. No me voy a referir más, en esta oportunidad a la trama, a los personajes o a la estructura perfecta de libro, prefiero meterme debajo de él para ser parte de las voces que lo levantan como uno de los primeros emblemas de la fantasía como género complejo, atemporal y consistente de la narrativa de ficción nacional. Está demás decir que esper o ansiosa el próximo libro de Paula Donoso como un elixir mágico capaz de alejarme de la pedantería en la que a veces caemos los escritores que trabajamos con la realidad –aunque estoy llena de dudas con esta palabra- para introducirme en el espacio siempre cálido de la fantasía. Quizás, lo único que nos salve de la locura total.
* Este texto se publicó originalmente en la blog de la escritora Úrsula Starke, en el siguiente enlace: http://ursulastarke.blogspot.cl/2014/05/cuando-alicia-es-escrita-por-una.html
«La niña que salió en busca del mar: una novela simple pero brillante», por Matías Bakit
17 de marzo de 2014
LEER RESEÑA [+]
La niña que salió en busca del mar, de la escritora chilena Paula Rivera Donoso es, a mí parecer, uno de los mejores libros que leí durante 2013. ¿La razón? Considero que tiene todo lo que yo busco en un libro de este tipo. Y eso que es un trabajo enfocado en niños.
Debo reconocer que tengo un problema con la literatura fantástica enfocada a un público infantil. Creo que muchas veces tiende a subvalorar al lector, a simplificar excesivamente en vez de educar, a anticipar demasiado todo lo que pasará en vez de dejar que los niños se sumerjan en una historia y trama bien escrita.
Pero no es el caso de La niña que salió en busca del mar, en absoluto.
El lenguaje y la narración usados por Paula Rivera tiene la perfecta cuota de simpleza para que un niño no se aburra o se complique, pero sin caer en errores, en vacíos en la historia o en informalidades del idioma. El desarrollo es directo, sigue una línea clara hacia el clímax, pero sin hacer obvio —ni siquiera para los adultos— cual será el final. Por estas características, me parece un buen libro que los profesores podrían empezar a recomendar en sus clases.
La niña que salió en busca del mar cuenta la historia de Adriana, una pequeña niña que ha vivido siempre en el puerto y que es obligada a mudarse, junto con sus padres, a la ciudad y separarse de su único amigo: el mar. Pero alejada de lo que más quiere, Adriana iniciará un viaje interior que la llevará a conocerse a sí misma y a descubrir un importante secreto familiar.
Hay mucho corazón en la obra y se nota. De hecho, en algunos momentos el lector casi pueden compartir las sensaciones que narra la autora: imágenes, olores, recuerdos, etc
Es una historia que, por supuesto, tiene elementos fantásticos. Está, en todo momento, llena de magia. Pero es, al mismo tiempo, una historia muy humana, muy real, donde son los sentimientos y las decisiones los verdaderos protagonistas.
En resumen, estamos frente a un gran libro. Ideal para niños, pero también recomendable para adultos. Brillante en contar una historia simple en su narración, pero llena de corazón y sentimientos.
* Este texto se publicó originalmente en la web Guioteca, en el siguiente enlace: https://www.guioteca.com/literatura-fantastica/%E2%80%9Cla-nina-que-salio-en-busca-del-mar%E2%80%9D-una-novela-de-fantasia-simple-pero-brillante/
Reseña de A buen libro, mejor lector
(Sin fecha identificable)
LEER RESEÑA [+]
Adriana siempre ha sentido una atracción particular por el mar, a quien considera un amigo. Un día debe marcharse de su hogar en la zona costera, lo que provoca en ella una nostalgia inusual, pero las señales que irá encontrando en su nueva vida en la capital (una gaviota y una concha marina) le revelarán un secreto familiar insospechado. La novela —escrita en tercera persona, pero focalizada en la protagonista— aborda, desde la metáfora, la búsqueda de la propia identidad y la importancia de conocer los orígenes ancestrales. La fuerte carga simbólica del libro enriquece la lectura, permitiendo una reflexión profunda sobre sentimientos como la pérdida, la soledad y la tristeza. La intertextualidad con el cuento “La sirenita” es acertada y favorece una lectura comparativa entre las dos obras. Se recomienda desde los 10 años.
* Este texto se publicó originalmente en la web A buen libro, mejor lector, sin autoría identificable, en el siguiente enlace: https://www.abuenlibro.cl/libros/la-nina-que-salio-en-busca-del-mar
En Goodreads
Cada nombre del lector incluye un enlace al comentario original de Goodreads. Se replica el puntaje original en estrellas de la plataforma. He incluido reseñas que desarrollen un análisis o impresión personal detallada.
Eduardo Graells-Garrido
2 de septiembre de 2025
★★★★★
LEER RESEÑA [+]
Preciosa novela corta sobre la añoranza y el libre albedrío como ritos de paso para una niña, Adriana. La voz narradora explora el mundo interior de Adriana con un lenguaje poderoso y severo, de una belleza peligrosa que encandila el corazón. Desde ese mundo se estudian las decisiones adultas y sus consecuencias. También se juzga el propósito de vivir en una ciudad capital gris y rodeada de montañas.
Me identifiqué totalmente con ella, al punto de creer que Adriana es neurodivergente. Aunque somos muy diferentes, porque yo amo las ciudades (y en especial la ciudad gris entre cordilleras donde vivo). Me pregunto qué diría ella al niño que fui y que, espero, siga aquí. Este libro prendió una luz dentro de mí para que él la siguiera en su camino hacia mi presente.
Elihú
14 de abril de 2025
★★★★★
LEER RESEÑA [+]
Llevo siguiendo el trabajo de Paula Rivera como académica y divulgadora de la Fantasía desde hace años. Leer su obra publicada era una deuda que tenía pendiente con un trabajo que admiro y me ha ayudado a entender por qué me gusta la Fantasía.
En el caso de esta obra, en solo cien páginas se esboza una historia única y bella en su aparente simpleza. Sin embargo, los temas que toca son tan relevantes y abarcan a todas las edades, no sólo a los niños. Pude identificarme con esa duda que surge en Adriana, nuestra protagonista, que se debate entre quedarse en donde sus padres la han llevado o volver a su origen, a su hogar, con su amigo el mar.
Es una novela que nos habla mucho de la memoria, la nostalgia y plantea propuestas interesantes para que estas se conviertan no en un lastre, si no en un poder curativo que nos ayuda a trascender y aprender en este viaje que llamamos vida. En verdad, la decisión de Adriana no es fácil, pero si ella puede, nosotros también.
El clímax de la historia, que es donde explota la Fantasía que sutilmente propone al inicio, para mí fue inesperado, muy conmovedor, que me asombró. Y esa cualidad es la que vuelva a esta novela muy importante: su capacidad de hacernos sentir el mismo asombro que siente Adriana ante todo lo que le ocurre. Sin asombro, no podemos entrar a Fantasía. Y, como diría George MacDonald, que tan bien entendió de qué se trataba todo esto, si perdemos ese asombro como niños, entonces perdemos el Reino, perdemos Fantasía. Y eso es lo más trágico que le puede ocurrir al ser humano.
N
18 de diciembre de 2023
★★★★☆
LEER RESEÑA [+]
Lectura rápida y muy amena.
Es un libro super mágico y nostálgico. Realmente me dio una añoranza por el puerto y mi Valparaíso querido. El sentimiento de nostalgia respecto al mar y el puerto fue muy bien capturado por la autora, y de nuevo, muy mágico. Hizo un buen trabajo incorporando estos elementos que son ya de más fantasía dentro de este mundo contemporáneo sin que lucieran fuera de lugar.
La voz y el punto de vista de Adriana fue muy bien construida. Es dulce, sabía, muy tierna y capaz, y sensible, sin hacerla lucir tan como adulta. Realmente leía y podía sentir la voz de una niña de su edad capturada muy bien, junto con sus añoranzas y deseos, lo que es usualmente difícil de hacer pues muchos autores recaen en escribir voces de personajes infantiles MUY pequeños o que parecen que piensan muy como adulto.
Es una novela bastante profunda y mágica. La encontré cuando buscaba recomendaciones fe libros para leer en la BPD en Twitter y estoy gratamente sorprendida. A pesar de que es un libro infantil, me atrevería a decir que gente de todas las edades puede encontrar algo bello y llamativo en él; yo me quedo, y destaco, sobre todo, esta sensibilidad con la naturaleza y añoranza por todo lo que nos entrega el mar, desde un espacio seguro para pensar, hasta su belleza y serenidad.
Un libro mágico, chileno, y que me hizo extrañar el puerto a pesar de que lo tengo al lado. Me dio nostalgia por el mar, sin lugar a dudas. Qué bella la naturaleza, y el mar, y qué bonita la vida.
Lluvia de libros y un café
29 de marzo de 2023
★★★★☆
LEER RESEÑA [+]
Este libro es cortito, está dividido en 7 capítulos. Nos cuenta la historia de la pequeña Adriana, una niña que ha vivido toda su vida en las costas del mar, en un pueblo donde la mayoría se dedica a la pesca, pero llega un día en que sus padres deciden mudarse a la capital para buscar nuevas oportunidades para el futuro de Adriana, además su padre tiene un nuevo trabajo allí.
El mejor amigo de Adriana es el mar, por lo que, al recibir la noticia de la mudanza, ella se niega a renunciar a su mejor amigo, pero se verá obligada a hacerlo.
Esta historia de fantasía trata temas como la nostalgia, la soledad, adaptarse al cambio, el sacrificio, las despedidas y la toma de decisiones. Es una narración tan maravillosa que no necesita de grandes fenómenos sobrenaturales ni extraordinarios como la magia o criaturas inexistentes (propias de la fantasía) para cautivar, tiene sus pequeños toques de fantasía que me ha hecho sentir emocionada y conectada con la protagonista.
Me gustó muchísimo la pluma de la autora, me ha cautivado con la forma en como nos muestra un mar que siente, que se comunica y que tiene recuerdos.
Adriana es un personaje muy bien desarrollado y único, es una niña muy sencilla, sensible y con una fuerte conexión con la naturaleza, lo cual la hace muy especial.
La verdad es que este libro me hizo sentir muchas emociones, es una historia que deja enseñanzas y Adriana siendo solo una niña nos ayuda a crecer.
Lo recomiendo para jóvenes de 5 a 100 años, es un libro que me gustaría que todos pudieran leer, es una historia increíblemente hermosa.
J.P. Medina
15 de agosto de 2021
★★★★☆
LEER RESEÑA [+]
Si bien la obra, publicada por primera vez en el 2013, está dirigida de cierta forma a un público infantil, lo cierto es que esta llena de elementos tan preciosos que cualquier público podrá encontrar algo maravilloso dentro de ella.
Resalto por encima de todo el excelente uso de analogías y metáforas. Pocas veces el mar puede percibirse a través de las letras usando todos los sentidos y envueltos en un velo mágico de imaginación desmesurada. El mar, aquí y en todos lados, es un ente mitológico.
Paula no subestima ni la capacidad para imaginar de un niño ni su inteligencia. Adriana, la protagonista, sufre no solo las consecuencias de los cambios a su alrededor, también los suyos propios. Es una niña que, como todos y a cualquier edad, está deseosa de saber quien es.
La narración es lo suficientemente sencilla para leérselo a un niño y lo suficientemente desafiante para que lo lea por su cuenta. Le permite al lector, sea quien sea, tomarse su tiempo para ir materializando las maravillas que el mar, a través de sus manifestaciones, ofrece.
La niña que salió en busca del mar es una lectura agradable, breve y con un ritmo excelente. Algunos diálogos, personalmente, me parecieron un poco flojos, pero lo compensan todos estos elementos líricos y melancólicos que llevan de la mano los pensamientos de Adriana.
Jorge Rodighiero
12 de mayo de 2021
★★★★★
LEER RESEÑA [+]
Los verdaderos escritores de cuentos infantiles logran dotar a sus personajes de una voz de niño sin necesitar disminuirlos, hacerlos tontos forzadamente u otros artilugios similares.
Paula Rivera permite que la voz de Adriana tenga la frescura de una niña sin robarle la sabiduría que muchas de ellas tienen, generalmente más que los adultos que la han reemplazado por conocimiento y mera costumbre.
Esta novela es profunda como el mar a pesar de su corta extensión, algo que espero permita que sea dada como lectura en los colegios de habla hispana. Sin embargo, como todo relato que se eleva a la categoría de arte y por tanto es una ventana a lo trascendente, será disfrutada también por jóvenes y adultos quienes, quizás con sonrisa melancólica, recuerden también su Canto.
((Addenda del autor sobre la reedición: «Una nota a la ‘Nota de la autora’»)).
En la nueva edición de La niña que salió en busca del mar de la fantasista chilena Paula Rivera Donoso, encontramos, tras su desenlace, una ‘Nota de la autora’ que merece especial atención.
En ella aborda la importancia que algunos lectores daban a detalles biográficos de Adriana, la protagonista, como su edad, ya que “a veces creían que actuaba como una niña más grande o más pequeña, según las que ellos conocían del mundo real”. Aquí la escritora nos muestra en pocas líneas la diferencia entre una comprensión realista de la literatura y la de una fantasista. Ella misma reconoce que no lo sabe ni le interesa. “No creé a Adriana pensando en cómo debería reaccionar una niña común (…) Más bien, me pregunté «¿Cómo podría ser una niña que es amiga del mar?». Desde ahí se fue perfilando el personaje…”
Esto me parece clave para cualquier lector pero aún más para todo escritor de fantasía. La búsqueda no debiese consistir en reproducir de manera adecuada y exacta el mundo que habitamos, sino justamente en aproximarnos a otro gracias a preguntas como la mencionada. La respuesta es el mismo texto, que se erige de cierta forma atemporal y anespacial, como ocurre con todo verdadero cuento de hadas.
También la escritora menciona la inquietud de algunos lectores de que no se entenderá todo de la historia. Pues bien, replica ella, “ni los adultos entendemos todo y que eso está bien. El mundo necesita preservar algo de misterio”. En una época donde está tan de moda un estilo de worldbuilding (mantengo el término en inglés porque así circula entre los que adscriben a éste) que intenta responder todas las preguntas, que no haya cabos sueltos, que todo aspecto de la magia esté fundamentado con la precisión de la tabla periódica, Paula Rivera Donoso se mantiene fiel a una tradición más antigua de la fantasía, aquella en la que lo inefable tiene lugar.
También tiene lugar lo diferente, que a veces parece poco creíble para algunos lectores, algo que relaciona con su diagnóstico tardío de autismo. Nos dice que sus “niños y niñas imaginarios no eran en realidad «poco creíbles», sino distintos a los niños y niñas neurotípicos o comunes.”
En definitiva, la autora nos muestra, primero a través de su relato, y luego mediante esta nota final, que es posible imaginar un mundo distinto al nuestro, tanto en la fantasía como en nuestra propia cotidianidad. Y que ese mundo nace a través de las preguntas que la curiosidad despierta, y no al replicar el lenguaje o modos de ser del que habitamos normalmente.
Porque la fantasía no existe para reproducir el mundo, sino para recordarnos que, como el mar, sus mayores profundidades nunca terminan de revelarse.
Carlos Baos
17 de marzo de 2018
★★★★★
LEER RESEÑA [+]
Llevo leyendo La niña que salió en busca del mar desde el año pasado. Lo empecé en un viaje en coche, de Madrid al pueblo, y como el propio cuento hablaba de mudanzas y de lo que queda atrás, me costaba retomarlo si no era en un coche o un tren. Hace unas semanas volví de Madrid a casa y llegué a una escena, la escena del bosque, que me ha estado reconcomiendo hasta hoy, que decidí que era un buen momento de acabar el libro, sin coche ni tren.
La niña que salió en busca del mar es un libro de fantasía cargado de reflexiones y creo que he hecho bien en leerlo poco a poco. Se trata de un cuento entrañable sobre la amistad y gira entorno a dos amigos muy atípicos: Adriana, una niña que vive en el puerto, y el propio mar. Paula ha creado en Adriana a una niña con una voz narrativa muy bonita y cuenta a través de ella una historia super tierna. Ha logrado llegar a un punto en el que me ha dado morriña de una infancia junto al mar que jamás he tenido.